miércoles, 25 de mayo de 2016

Insecure


  Hay momentos de tu vida en los que no existe un por qué que explique tus acciones, tu forma de actuar. Simplemente todo surge de una manera concreta, haciendo que tu vida de un giro completo.


  Pero ese giro, al ser de tresciento sesenta grados, hace que tu vida siga siendo como siempre, pero con un pequeño cambio.


  Un cambio que te consume por dentro como si tu cuerpo fuese un cigarrillo y el dolor fuese un ser humano, y este dolor se dedica a dar caladas hasta consumirte por dentro; hasta matarte.


  Porque sí, está claro que es posible morirte de dolor, y que ya no sólo es una temática pesimista de la literatura española.


  ¿Y cuál es el problema?


  Que a mí la gente me falla. O yo le fallo a la gente. O ambas.


  Ni siquiera sé realmente cuál es el problema, pero siempre acabo perdiendo a las personas que están a mi lado y que más dicen quererme.


  Y lo dicen, eh, porque no creáis que son películas que me monto. Porque puedo ser muy creativa y fantasiosa, pero desde luego que no me monto historias falsas acerca de mi vida.


  El caso es que me dicen "no quiero perderte", justo segundos antes de enterarme que por detrás andan diciendo "qué pesada, podría dejarme en paz".


  Ahora, ¿lo más gracioso de todo esto? Que siempre, siempre, siempre, siempre, siempre, me arrastro. Que después de una pelea en la que una persona está tres días sin hablarme, yo inicio su conversación con un "perdóname, soy imbécil". Que soy estúpida, cobarde, insegura, celosa. Sí, lo soy.


  Pero, no sé, supongo que lo siento. No nací siendo perfecta, ni tampoco moriré siéndolo.


  PD: siento esta entrada de mierda, de verdad que necesitaba un desahogo, y estoy en ese momento en el que no sé a quién contarle mis penas, por lo que creí que crear una entrada para el blog sería más relajante. 




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